Actividad pedagógica basada en el cortometraje The Visitors
Producir escritura comenzando a apropiarse de un enfoque. Revisar y mejorar la escritura producida.
Ampliar el conocimiento léxico, memorizar y reutilizar palabras recién aprendidas.
Aprovechar los hallazgos casuales, captar los efectos del azar.
Representar el mundo que nos rodea o dar forma a su imaginación explorando la diversidad de áreas.

The Visitors © Philip Watts
TítuloThe Visitors
TemaAnimales, Intrusos
Género y palabras claveCómico, araña, casa, escoba, intruso.
Edad (para la película)3-11 años
Duración01 min 00 s
DirecciónPhilip Watts
ProducciónPhilip Watts (Australia, 2014)
Contar y luego transcribir en escultura una de sus fobias.
En The Visitors, ¿el personaje grita por miedo a las arañas, miedo a la suciedad, al desorden o simplemente por sorpresa? El miedo a los animales (incluida la aracnofobia) es la fobia más extendida, pero se han identificado muchas otras fobias más exóticas. Si podemos reflexionar sobre los patrones culturales que las sustentan, no podemos simplemente trabajar sobre la fobia, debido a su componente irracional. Por otro lado, en la encrucijada de lo cultural y lo psicológico, está la representación artística.
Como en la película, donde se burlan ligeramente las convenciones de formato y los hábitos de pensamiento, esta actividad ofrece jugar con el material de los miedos manipulando su representación a través del juego de la transcripción. Se estructura en tres componentes, que pueden practicarse por separado, pero cuyo interés radica en la articulación: nombrar un miedo (lenguaje/lexicalidad), contar un miedo (lenguaje/narración), ilustrar un miedo (arte plástica/volumen).
Nombrar un miedo. Cada niño elige un miedo que ha experimentado (real o ficticiamente) y le crea un nombre, basándose en el modelo de nomenclatura médica. El maestro puede presentar el principio de esta nomenclatura (uso del latín, gramática de la concatenación) y estudiar una lista de fobias (ver la página de Wikipedia, o una obra especializada) para divertirse descubriendo nombres/conceptos desde los más comunes ("Aracnofobia", "Agorafobia") hasta los más sorprendentes ("Arachibutirofobia: Miedo a tener mantequilla de maní pegada al paladar", "Athazagorafobia: Miedo a olvidar o a ser olvidado”, “Nanopabulofobia: Miedo a los gnomos de jardín con carretillas”…). Vemos fácilmente por qué es interesante imaginar miedos exóticos para poder construir un nuevo nombre, y viceversa: podemos muy bien partir de un agregado latino aleatorio para reconstruir su explicación.
Contar un miedo. A partir de un recuerdo real, o bien de un miedo elegido arbitrariamente por el niño (por ejemplo creado en la etapa anterior, o el de un amigo), cada uno escribe un texto relatando las circunstancias y manifestaciones de este miedo. Todas las formas de narración son posibles: narración encadenada en primera persona, descripción distanciada, modelos de cuento (“érase una vez”), lista de estilos telegráficos, etc. Sólo impondremos una limitación de volumen (entre 10 y 40 líneas por ejemplo) y de contenido: hablar del lugar, hablar de lo que provocó el miedo, hablar de lo que pasó antes, durante y después del momento del miedo (pero sin límites de tiempo ni de lugar). El maestro puede aprovechar esto para presentar diferentes estilos de narración (novela, diario, sinopsis, poema, etc.).
Ilustrar un miedo. Se trata de dar una representación en volumen de un miedo, a partir de una historia o un nombre. La escultura/modelo puede ser objeto de miedo, un elemento de contexto o circunstancia, un escenario para la historia, algo evocado por el miedo, etc. Nuevamente aquí: no hay forma obligatoria, para favorecer la inventiva de la transcripción. Cada niño es libre de componer una sola escultura o varios objetos, como en un diorama. Sin embargo, deberá conservar la relación ilustrativa. Entonces les pediremos a los niños que se preparen y expliquen, que cuenten a sus compañeros su producción para explicar esta relación.
El principio de transcripción que subyace a la actividad reside en la secuencia de tres componentes, tomando el resultado de uno como punto de partida del otro. Por lo tanto, se pueden practicar en cualquier orden. Podemos tomar esta estructura como una técnica de creatividad. Para
ejemplos de invención de la fobia y, más en general, del principio de creatividad explotado, véanse los dibujos de Gary Larson citados en la página de Wikipedia dedicada a la lista de las fobias.
Ficha de actividades redactada por: Bruno Pellier
